La presión de grupo aparece cuando el adolescente elige comportamientos que no elegiría en otras
circunstancias, porque quiere sentirte aceptado y valorado por sus amigos. Es decir, esta presión de
grupo en los adolescentes está condicionada por su deseo de sentir que pertenecen ese grupo de
amigos o compañeros.
Algunos jóvenes moldean su conducta y la cual no siempre presenta un efecto positivo, debido a la
influencia de los grupos, los jóvenes pueden limitar la autonomía, fomenta la conformidad irracional
o perpetúa conductas perjudiciales
Según estudios, se identificó que la agresividad es frecuente en los adolescentes, especialmente de
tipo impulsiva (33 %), y predominando en las mujeres (premeditada= 25,4 %; impulsiva= 37,3 %).
Los adolescentes con agresividad impulsiva alta se caracterizaban por menor edad (12 años= 7,7
%) y menor nivel académico (séptimo grado o menos= 14,8 %). De forma genérica, quienes tenían
agresividad alta, tenían relación distante desde lo afectivo y físico con el padre, y antecedentes de
haber tenido problemas con otros por ejercer la agresión.
La incapacidad de un joven para asumir la crítica de grupo puede impactar su personalidad y su
desarrollo socioemocional de diversas maneras. Este fenómeno está influido por factores internos,
como la autoestima, y externos, como las dinámicas grupales o familiares.
Algunos Tipos de influencia social, la Conformidad, que consiste en la Adaptación del
comportamiento o las creencias para alinearse con un grupo, la Obediencia, la cual consta del
Cumplimiento de órdenes o instrucciones dadas por una figura de autoridad, la Aceptación que es
la Adopción genuina de creencias o comportamientos influidos por otros, la Persuasión, es el Intento
deliberado de influir en las actitudes o decisiones de otra persona a través de argumentos o mensajes
y la Imitación, la cual permite que el joven Copie el comportamiento de otros como modelo,
especialmente en situaciones de aprendizaje o incertidumbre.
La adolescencia, sigue diciendo Erikson, es la etapa en la que se acentúa el conflicto de identidad,
“es casi un modo de vida entre la infancia y la edad adulta” (1992:111). En el transcurso de la vida,
pasamos por momentos complejos y definitorios de lo que estamos siendo y de lo que seremos más
adelante. En este camino, el drama de la adolescencia, que integra, sintetiza y expresa las crisis de
las etapas anteriores (Erikson, 1992) constituye un paso decisivo, una reconstitución vital de nuestro
ser que nos lleva a resurgir como individuos nuevos hacia el reto de ser adultos.
Es necesario desde el rol educativo fomentar en los jóvenes el pensamiento analítico, reflexivo y
creativo, lo que le permitirá tomar decisiones informadas, resolver problemas de manera efectiva y
cuestionar constructivamente las ideas que lo rodean, animarlos a plantear preguntas abiertas sobre
temas que le interesen o que sean relevantes en su vida cotidiana. Así pues, desde el rol de padres
se puede Proporcionar libros o artículos que desafíen sus ideas o aborden temas complejos, algo de
literatura sugerida “Pensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman o “El arte de pensar
claramente” de Rolf Dobelli. Así los jóvenes aprenderán a tomar decisiones basadas en datos,
valores y consecuencias.
Una de las debilidades en el proceso de enseñanza tanto del equipo escolar como del grupo familiar
es que no se enfatiza en el Desarrollo de habilidades para anticipar resultados en las situaciones
que se ven por venir según sean las debilidades evidentes en el proceso de vida de cada adolescente
y tampoco se motivan o enseñan habilidades para evaluar riesgos luego de encontrar sucesos
desafortunados o situaciones desagradables; por tal motivo son influenciables al momento de
ingresar a grupos y se afecta su propia personalidad, sin habilidades para afrontar la crítica,
mostrándose cambiantes y en muchos aspectos manejables a conductas poco correctas.
Equipo profesional
Hsbien.com
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